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A medida que cambia la sociedad, las conductas alimentarias también lo hacen, por lo que hoy en día nos encontramos con muchos casos en los que comemos de más debido al estrés o a la ansiedad que arrastramos. Cuando esta manera de comer se convierte en rutina, hablamos de “comedores emocionales”.

Esta consecuencia del estrés no se da solo en adultos, los niños también son susceptibles de ser comedores emocionales; sobre todo, aquéllos que no llevan una vida rutinaria en familia por diversos motivos (trabajo de sus padres, separaciones, exceso de actividades extraescolares…).

Nutrición en familia

Desde la consulta de Nutrición de nuestra farmacéutica y nutricionista Angélica Aragón se trabaja el proyecto “Nutrición en familia”, intentando inculcar prácticas saludables para todos los miembros de la familia. Se trata de hábitos duraderos, con objetivos reales y fáciles de conseguir para todos, ya que están basados en la dieta Mediterránea, con mucha variedad de frutas y verduras diarias, legumbres, cereales y granos integrales.

El cocinado también es un hábito muy importante, ya que las materias primas naturales y de buena calidad no necesitan grandes tiempos de cocinado, ya que la cocina tradicional, con técnicas rápidas y sin exceso de grasa, es la que mantiene el alimento con mayor número de nutrientes y con el máximo sabor.

Por otra parte, debemos prestar mucha atención a la falta de sueño y al estrés porque también son factores que afectan a nuestras emociones y, por tanto, a nuestra conducta alimentaria. En la consulta de Nutrición se intenta motivar al paciente reestructurando sus horarios y dando prioridad a la salud de toda la familia y del paciente.

La clave para mantener un equilibrio entre nuestra alimentación y nuestras emociones es tener claro que estar delgado no es sinónimo de salud ni de belleza; debemos aprender a aceptar nuestra complexión y llevar una vida saludable, olvidándonos de objetivos inalcanzables y modelos impuestos.

No hay que hacer dietas estrictas ni mágicas porque no son reales, debemos aprender a comer día a día (los días normales y los días de fiesta) con normalidad y sin ansiedad, ése es el gran objetivo que debemos conseguir durante este año.

La mayoría de patologías actuales mejoran con una buena alimentación, no lo dudes y empieza ya a cuidarte y a cuidar de tu familia.

Dª Angélica Aragón Aragón – Farmacéutica y Nutricionista. Nº col. 2264

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