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Cada vez son más frecuentes las consultas que tienen como base el cambio al que se enfrentan nuestros hijos cuando pasan al IES con 11 o 12 años.

Muchos padres optan por buscar un centro privado o concertado cuando acaban sexto de primaria, para que los niños allí cursen la ESO. Yo los entiendo, pero no es la solución. Primero porque todos NO pueden permitírselo, segundo porque los niños se enfrentan a otro cambio más, para esperar otro cuando pasen a Bachiller o algún ciclo formativo superior, y a otro cuando pasen a la Universidad, si llegan enteros.

El caso es que la LOGSE, además de ponernos en disyuntivas como padres que no debería, ha traído asociados muchísimos problemas.

Cuando sacamos un niño de 11 o 12 años de sus colegios y los llevamos a otro contexto en el que conviven con otros de más de 18 en algunos casos, comenzamos a encontrarnos con infinidad de inconvenientes. Esa mezcla de edades tan amplia no puede ser gestionada correctamente por los centros de Educación Secundaria, aunque se ponga todo el empeño en hacerlo bien.

Las necesidades de un alumno de 1º de la ESO no es igual que uno de 2º Bachiller, por tanto el trato, a muchísimos niveles, tampoco puede ser igual y los equipos docentes se ven desbordados ante esa demanda que en muchos casos no es posible cubrir solo con esfuerzo. ¿Qué conlleva eso a nivel académico? Pues fracasos escolares estruendosos, frustración en nuestros niños por no cumplir unas expectativas que se les exige de golpe, y abandono temprano de la escolarización por no haber realizado la adaptación como es debido, por niños que desbordan talento y creatividad, o por otros que tal vez necesitaban un poquito más de atención a medio camino entre la que se les presta ahora y  la que tenían en el cole.. Se hace la ley, pero no se la dota de los medios necesarios para hacerla efectiva, útil y conveniente. Todo lo contrario; es una losa para el correcto funcionamiento académico y emocional de nuestros niños.

UNA AGRUPACIÓN ANTI NATURAL, SIN MÁS.

¿Trastornos afectivos y conductuales derivados de ella? Cientos.

¿Qué niño no imita a uno mayor? Ninguno, me atrevería a decir.

¿Y qué pasa cuando un niño de once años imita a otro de dieciséis?. No hace falta que os lo diga.

Y la responsabilidad no es de ellos. Ellos hacen lo que siempre se ha hecho, es decir, copiar las conductas de los mayores, porque es “chulo” ser mayor. Y con once añitos, en plena pre adolescencia, aún es más “chulo”. Y lo intentan. Y no les sale. Y si les sale, vamos por mal camino porque no están preparados aún. No tienen en absoluto la madurez suficiente para discernir lo que hay que imitar y lo que no. Así que comenzamos con los problemas, en la mayoría de los casos con consecuencias preocupantes, bien porque se retrotraen, bien porque quieren volar sin alas.

Y no olvido tampoco que para intentar aunarlos, a los mayores les privamos de la libertad que requieren. Les sometemos al mismo control que a los más pequeños, les medimos con la misma regla y no les dejamos ser lo autónomos y responsables que a veces nos quieren demostrar cuando llegan tarde, han de salir por alguna causa del centro o tienen un mal día. Tampoco lo merecen……

En cuanto a los horarios de clase, igual. Con apenas doce años ya deben estar en el centro a las 8 de la mañana, para salir casi a las 14:30. Demasiado..

La LOGSE en este sentido es un auténtico fracaso y un atentado contra los derechos de los niños. Está mal planteada, mal gestionada y mal llevada a cabo a costa del bienestar emocional de nuestros hijos. Pero claro, ¿qué esperamos de aquellos que hacen las leyes sin que tengan en cuenta cómo les va a afectar a quienes han de cumplirla? Deberían pasar esas reválidas que también se incluyen ahora para ver si “promocionan” o “no promocionan”….y a esperar al siguiente, que venga con otra debajo del brazo, a ver cómo nos la comemos. Si con patatas o con kétchup. O a secas, como todo, para después echarnos las manos a la cabeza contemplando cómo intentamos fabricar  niños a medida de las necesidades del que hace la ley de turno, y ya luego nuestros hijos que puedan o no dar la talla, aunque sea a costa de su salud afectiva. La de ellos y la de sus familias.

Todo esto podría prevenirse si para crear los grupos, tuviésemos en cuenta la maduración evolutiva natural de nuestros hijos. La real. Tan fácil como:

  1. Un grupo, hasta los 6 años. NO OBLIGATORIA.
  2. Otro grupo hasta los 14 años (o sea, de 1º de primaria actual a 2º de la ESO actual)
  3. Otro grupo desde los 14 hasta que terminen bachiller (o sea, de 3º de la ESO actual, hasta 2º de Bachiller o los grados de formación), dejando de ser obligatoria a partir de los 16 años (en esto doy la razón a la actual Ley)

En definitiva, forzamos a madurar de forma prematura a nuestros hijos. Demasiados  cambios a asimilar en poco tiempo que cada uno intenta sobrellevar a su manera, con los recursos de los que dispone. A mí me da la sensación de que los abandonamos a su suerte demasiado pronto, o demasiado de golpe. Porque una vez que pasan al IES, ya quieren ser mayores sin serlo. ESTA NO ES LA MEJOR MANERA DE QUE LOS NIÑOS MADUREN.

“La madurez es un alto precio a pagar por crecer» – Tom Stoppard.

 Amor García Mula. Psicóloga infantil, juvenil y de familia – Col: MU 1310

Hospital Virgen del Alcázar de Lorca

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