Reglas de oro para una buena alimentación durante el embarazo

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La alimentación durante el embarazo debe ser equilibrada, variada y sana para cubrir las necesidades de la mujer y del feto y conseguir que la gestación se desarrolle en condiciones óptimas. Hay que tener en cuenta que el embarazo es un estado especial de la mujer  y requiere un aporte suficiente de proteínas, hidratos de carbono, grasas, vitaminas y oligoelementos.

 

Las proteínas son las que van a realizar la función constructora y reparadora: son “los ladrillos” que permiten la formación de los tejidos, ya que intervienen en el crecimiento y desarrollo del feto, en la formación de los tejidos de reserva de la mujer para el parto y la lactancia, y contribuyen en el aumento de tamaño del pecho, útero y volumen sanguíneo. Dada la importancia funcional de las proteínas, es necesario que se elijan de buen valor biológico. Es decir, a la hora de elegir carne, pescado o huevos, debemos procurar que éstos sean de calidad y poco grasos.

 

Las grasas son una fuente de energía y son necesarias para la formación de la estructura celular, para la función reparadora de ciertas hormonas y como vehículo de vitaminas y nutrientes.

Por su parte, los hidratos de carbono suponen también una de las fuentes de energía más importantes y forman parte de la membrana celular, por lo que son muy necesarios en la alimentación durante esta época de la vida de la mujer.

La alimentación es un pilar básico para evitar problemas antes, durante y después del embarazo, por lo que siempre hay que controlar el peso, ya que en el momento de la concepción es muy importante. Existen, en cuanto al peso, tres modelos de mujeres embarazadas:

    • Mujeres que parten de un bajo peso: es conveniente que éstas aumenten más su peso durante la gestación para evitar problemas en ellas y en el feto y para asegurarnos de que el embarazo llegue a buen término.
    • Mujeres con normopeso: lo ideal es que lleguen al final de su embarazo con un aumento de 11 kgs. de peso.
    • Mujeres con obesidad o sobrepeso: lo ideal es conseguir que no aumenten más de 7 u 8 kgs. de peso. En estas mujeres existe un riesgo mayor de padecer una diabetes gestacional, una hipertensión o una preeclamsia.

 

 

Para todo ello, la alimentación durante el embarazo ha de ser completa. Generalmente se mantienen los hábitos de siempre y sería positivo consultar con un médico nutricionista si éstos son los adecuados. Durante el último trimestre se triplica el peso del feto y es ahí cuando se requiere una alimentación un poco más especial.

Tengamos en cuenta que durante el embarazo no hay que comer por dos, simplemente hay que comer mejor.

Doctora Ana Garbizu – Médico Nutricionista

Policlínico Virgen del Alcázar Floridablanca – 968 47 16 78

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